Génesis

En el año 2135, la humanidad había establecido con éxito colonias tanto en la Luna como en Marte, y los viajes interplanetarios se habían vuelto parte rutinaria de la vida. A medida que la humanidad continuaba ampliando las fronteras de la exploración espacial, Venus se convirtió en el siguiente objetivo para la colonización. Sin que lo supieran, esta empresa revelaría un misterioso secreto que cambiaría el curso de la historia.

Un equipo de astronautas, científicos e ingenieros de élite se embarcó en una misión para establecer el primer puesto humano en Venus. Las condiciones inhóspitas en la superficie del planeta requerían que el equipo construyera su base dentro de la atmósfera superior, utilizando tecnología avanzada que les permitía flotar entre las nubes.

Un día, mientras realizaban una encuesta rutinaria de la superficie del planeta, la Dra. Laura Martínez, la científica jefa de la misión, detectó una señal de energía inusual. Era diferente a todo lo que el equipo había encontrado antes. Intrigados, redirigieron sus esfuerzos de exploración hacia la fuente de la señal, en lo más profundo del corazón de las tormentas turbulentas de Venus.

Al acercarse al origen de la señal, el equipo se asombró al descubrir una estructura colosal suspendida en la atmósfera. La arquitectura era diferente a todo lo que habían visto, con patrones y diseños intrincados que parecían desafiar las leyes de la física. En el centro de la estructura, un portal resplandeciente palpitaba con energía, emitiendo la misteriosa señal.

Mientras el equipo se acercaba cautelosamente al portal, una figura surgió repentinamente de sus profundidades. La figura era alta y esbelta, con una gracia sobrenatural que parecía trascender la comprensión humana. Sus ojos contenían una sabiduría profunda que hablaba de eones de experiencias a lo largo del cosmos. La misteriosa figura se presentó como Selen, un escenógrafo de una galaxia lejana. Selen había viajado a Venus para crear el primero de muchos anillos de viaje galáctico que eventualmente conectarían innumerables civilizaciones a través del universo. Su propósito era fomentar la cooperación y el entendimiento interestelar entre los diversos habitantes del cosmos.

La llegada de Selen fue recibida con asombro y escepticismo. La comunidad científica en la Tierra debatió las implicaciones de este encuentro, y los gobiernos de todo el mundo lidiaron con el impacto potencial en las relaciones internacionales. Algunos vieron la llegada de Selen como un presagio de una nueva era de colaboración y entendimiento, mientras que otros temían los posibles peligros de una tecnología tan sin precedentes.

A pesar de la controversia, el equipo en Venus decidió trabajar con Selen, aprendiendo de su vasto conocimiento y ayudando a completar la construcción del portal. A medida que el portal se acercaba a su finalización, el equipo se maravilló ante el potencial de exploración y descubrimiento que se encontraba ante ellos. Cuando finalmente llegó el día de activar el portal, el mundo observó con la respiración contenida mientras Selen guiaba al equipo a través del proceso. Al cobrar vida el portal, una abrumadora sensación de unidad invadió a la gente de la Tierra. Por primera vez, la inmensidad del espacio parecía menos intimidante, y la perspectiva de explorar el universo juntos traía un renovado sentido de esperanza y propósito a la humanidad.

La aparición de Selen marcó el comienzo de un nuevo capítulo en la historia humana, en el cual las personas de la Tierra se aventurarían más allá de los confines de su sistema solar y se unirían a una vasta red de civilizaciones unidas por su búsqueda compartida de conocimiento, comprensión y cooperación. El misterioso escenógrafo de Venus había abierto la puerta a una nueva era de exploración, y el universo nunca volvería a ser el mismo.